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katara:

im in a mentally abusive relationship with myself 

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La borrachera de Leonardo

“It’s a great advantage not to drink among hard drinking people.” 
― F. Scott FitzgeraldThe Great Gatsby

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17-Sep. 2 años sin mi padre.

(Huye que te coge la muerte)

Podría estar bastante encabronada por lo que me paso. Pero, es duro enojarme cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces pienso que estoy viendo todo a la vez, y es demasiado. Mi corazón se infla como un globo a punto de reventar, entonces me acuerdo de relajarme y dejar de tratar de aferrarme a ella. Entonces fluye a través de mí como lluvia y lo único que puedo sentir es gratitud por cada momento de mi vidita estúpida. Seguramente no tiene ni idea de lo que estoy hablando. Pero, no se preocupe algún día lo entenderá –

A medida que salgo, cada día más velozmente, del impacto de la muerte de mi padre, a menudo contemplo, con creciente tristeza, desde el mundo de los vivos, cómo huyen los recuerdos hacia un pasado irrecuperable, cómo se pierden en la lejanía alegres momentos sonrientes y como surgen unas ganas absurdas de que todo sea mentira. Y el sufrimiento crece en mi interior, indisolublemente unido a una extraña sensación temporal que poco tiene que ver con las personas o el sentimiento que provoca cada uno de los lugares en que estoy, en este mundo de los vivos que se jacta de demostrarme que como es lógico, todo sigue igual que antes.

Sufrimiento, tiempo, viaje, muerte. Quisiera que fueran éstos los ingredientes de este post. Y aunque el sufrimiento sea, a primera vista, un concepto poco definido, el tiempo aparezca poéticamente coloreado, el viaje me traiga a la memoria las hazañas y desventuras del legendario Ulises, y el único elemento claramente objetivo –la muerte- constituya el punto final de toda psicología, me gustaría enfocar el post desde un punto de vista que suene lo menos “victima” posible y  para conseguirlo, no tengo más remedio que volver a empezar.

He empezado a escribir muy rápido, creí que me tomaría más tiempo afrontar esta realidad imperante y expresar lo que siento frente a ella. Esta es mi manera de hablar, me hace bien, lo siento. Usted está a tiempo de dejar de leer, cerrar el post y dedicarse a otra cosa.

De cara a la muerte, siempre tuve un concepto medianamente lógico. El sentimiento de que es parte final de un ciclo tan normal como la vida. De hecho, siempre he dicho que en países como el nuestro, la muerte pasó a ser un estado civil, una normalidad que no se celebra, un suceso que puede derivar en fosas de miles de personas. Un hecho excitante, pornográfico. Un titular de televisión. Nosotros nacemos con un “chip” de no sorpresa ante la muerte de los demás, crecemos en ciudades peligrosas donde el valor de la vida se reevalúa y al final, ahora en nuestra madures mental, rechazamos pero la dotamos de tanta naturalidad que podemos almorzar con ella. Me imagino que eso no pasa en un país donde la gente se muere por causas naturales o por fatiga del buen vivir, hay gente que se cansa de vivir y toma la última decisión de su vida, morir.

Es así como he visto la muerte, desde lejos, vestida de negro, con respeto hacia quienes se sentían afligidos. Pero ahora, despiadada, sin aviso alguno, se sentó conmigo. Entró a mi casa y como quien va de entrada por salida se llevo 1/3 de mi vida: mi papá.

Estoy bastante tranquila, por algunas personas me he dado cuenta que mi cara se muestra un poco triste y ha de ser lógico. Tengo un problema de expresión de adentro hacia afuera y algunos sentimientos simplemente se dan paso por los poros y derivan en expresiones de la cara.          

Mi papá. Si hubiera un manual de cómo ser buen padre, él debería ser la portada. Y no porque fuera mi papá o porque todo muerto es bueno. Por una simple razón: NUNCA DEJO DE LUCHAR. Y no diré más, yo no tengo que demostrarle a nadie quien fue mi negrito.

Estoy tranquila, a pesar de que su muerte ni siquiera nos dio tiempo de reorganizarnos después del choque inicial del diagnostico de su enfermedad. Estoy tranquila porque murió conociendo quien era yo, porque recibí con pleitesía cada una de las cosas que me daba, porque fui en papel de hija lo que podía darle, porque me despedí, porque le dije que lo quería, porque no murió enojado conmigo, porque yo sé que soy yo, más que mi hermano, un retrato físico, emocional y mentalmente igual a él. Porque él ni yo, nos quedamos debiendo nada y ni la muerte nos dejó inconclusos.

Mi papá nunca quiso morirse, de hecho el nunca se le pasó por la mente que iba a morir. Nunca supo la gravedad de lo que tenía. Dentro de su cabeza asumía que entraría a operación y saldría caminando al siguiente día, cómo en las películas de “vaqueros” que él veía. Mi papá entró a cirugía y jamás volvió a despertar. Tres días después murió porque sí, porque su cuerpo ya no le respondió a toda la fuerza que, yo sé, el colocó para volver a despertar.

(Si existe el túnel)

Tuvo que ser muy difícil para mi papá verlo, así blanco como lo describen. Dandose cuenta de donde estaba tuvo que haber dicho: “HP, No puede ser. Me morí!”

(si existe un lugar donde están los muertos)

Tuvo que resignarse al final del túnel y haber dicho: “Que hijueputa, ya me morí. Busquemos a Celia Cruz y pongámonos a escuchar Son”

A todos nos pasan cosas duras, lo sé. Situaciones que nos toman por sorpresa y redefinen nuestra vida en un instante. Que dejan toda noción de normalidad en el pasado, abriéndonos a una enorme incertidumbre, que nos confunde y asusta. De hecho, mi vida YA no es la misma y sólo puedo imaginarme todos los cambios que se vienen.

Dicen que esas experiencias duras definen a las personas en su verdadera condición. Yo creo que es la actitud con la que escogen vivir esas experiencias la que las define realmente, especialmente cuando esa actitud es capaz de generar e inspirar en los demás un enorme círculo virtuoso de coraje y valor. Y esa actitud, como algún día lo escribí antes de que mi papá muriera, no es ni remotamente resignación pasiva. ¡Es una fe feroz en que todo saldrá bien!

Qué si he llorado. No, la verdad muy poco. Este es un dolor seco, sin agua, sin motivaciones. Seco. No sé si me entiendan, igual no importa logré mi cometido he hablado de la muerte de una manera superficial, pero de la muerte, nuestra muerte, la que nos espera. Todos -tanto yo como 1os lectores- vamos a morir. Se trata de un hecho natural, de una certeza irrefutable, que debería acompañarnos desde la infancia. Pero, déjenme vivir este dolor de lo normal. Por 1 segundo deseo que todo pare, el mundo mire hacia mí y reconozca este dolor. Déjenme ese acto de egoísmo es sano. En algún momento todos deseamos que el mundo gire alrededor nuestro.

 Y sí, he logrado mi cometido porque he hablado, y si usted señor lector, ha llegado hasta aquí, sólo me queda decirle que gracias por escucharme.

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"En mi celda llegué a batir un récord: bajo mi cama, y entre los prontuarios, en cierto momento existía según inventario una botella de Pommery, varias de discreto Medoc y dos de Fine Napoleón de 40 años, que guardábamos celosamente para el 24 de diciembre a la noche."

Porque Me Hice Revolucionario, Barón Biza

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La Borrachera de Chavela

“Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”

Chavela Vargas

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La Borrachera de Charlize

"Oh, I’ve been drunk since I’ve been back, mom, and nobody gave two shits until this one got all bent out of shape" - Young Adult, 2011